casilda

«Para parir con placer, hemos de empezar por explicar a nuestras hijas que tienen útero, que cuando se llenan de emoción y de amor, palpita con placer.
Las mujeres tenemos que contarnos muchas cosas.
De mujer a mujer, de mujer a niña, de madre a hija, de vientre a vientre»

Casilda Rodrigañez

 

Puerperio, vaya palabra, extraña palabra, recuerdo que la primera vez que la oí en una de esas clases preparto me sonó a chino.

Tengo una amiga que no es madre que siempre me dice que suena fatal.

Fatal o no, el puerperio ES el puerperio, no es el post-parto, ni es la palabra genérica de la maternidad.

El puerperio es una etapa mucho más larga que el postparto, en algunos países como Canadá, lo extienden hasta los ocho meses, no más. Laura Gutman si que recoge el término y le da un espacio más amplio, aproximadamente dos años.

En mi experiencia y acompañando a otras madres como doula o en grupos de lactancia he sido testigo de que realmente es una etapa larga y yo también la sitúo en torno a los dos años.

Durante esos dos años vivimos fases diferentes, obviamente no somos iguales al principio de tener a nuestros hijos que después de un año y tampoco iguales al año que a los dos años a partir de los que se concreta una nueva mujer.

No, no vas a ser la que eras, vas a ser mucho mejor.

La maternidad a menudo no es como nos la contaron, tampoco a veces queremos saber, en ocasiones nos parece exagerado, nos protegemos con aquello de «a mi no me va a pasar», eso contando con tener «suerte» y que alguna madre cercana nos ponga en antecedentes y nos cuente que ella tuvo un puerperio horrible.

Lo que ocurre a menudo es que nos sabemos historias «para no dormir», pocas, porque se habla poquísimo del puerperio o nos sabemos historias tipo «ensoñación de angeles».

Hablamos poco de emociones, de sentimientos y si estos son contradictorios todavía menos.

Así que seguimos llegando al puerperio sin saber y a veces nos va bien y otras… otras caemos de bruces y nos aplasta el peso de la maternidad.
Con un poco de suerte salimos bastante airosas, pero nos hemos tenido que tragar por el camino un montón de sinsabores que de haber sabido, de haber contado con las experiencias de otras muy probablemente… ahorrado no, porque el puerperio es duro, pero muy muy probablemente hubiéramos vivido mejor.

Se me parte el alma cuando oigo historias de mujeres con una depresión profunda tras ser madres, las leo todas, a mi pesar, porque con esto sigo como cuando estaba puérpera, me puede la sensibilidad, enpatizo fácil y lloro, lloro por todas las que queriendo otra cosa, no han podido con la maternidad, y aún así se levantan, y caminan y acunan a sus hijos y siguen pensando que ser madre es un regalo.

Quiero hacer un regalo, quiero hacerme a mi también un regalo.

Quiero que nos contemos, que nos digamos, que saquemos fuera lo que vivimos y lo compartamos con otras, porque nos lo merecemos nosotras, hablar, visibilizar, visibilizarnos, dejar de estar calladas y contar y porque esas otras también lo merecen, las que todavía no son madres , merecen que saquemos esa fuerza que tenemos las madres, esas ganas de hacer un mundo mejor y que compartamos con ellas cómo nos fue, para que oyéndonos ellas puedan entrar en la maternidad con buen pie.

Sabiendo, no con los ojos vendados y podamos ayudarlas a que esa entrada sea más suave y puedan así disfrutar de una maternidad, desde el principio más feliz, más verdad.

Quiero contar el puerperio, quiero contar puerperios y os necesito, las madres que vienen os necesitan. 

Escríbeme a : puerperio@raqueltasa.com

 

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