dancingfairies

Nos llamaron brujas, a nosotras que sabíamos de nuestro poder. El poder da miedo a quien siente que no está a la altura, amparados por la violencia otros corrieron tras nosotras, nos arrinconaron, menoscabaron la autoestima, nos lastimaron, hasta que no quedó más que una pequeña llama escondida de ese saber.
No hay nada más poderoso que una mujer que sabe que puede, que tiene un objetivo.
Dadoras de vida, magas, curanderas de raspones en las rodillas con un «simple» beso y de heridas del alma, esas que no se ven y que nosotras sentimos en el otro.
Nos dijeron tantas veces que éramos enemigas, que carecíamos de lealtad, que al fin un día nos lo creímos y ya no hacía falta que nadie repitiera el cuento porque nosotras ya lo contábamos.

Nos llamaron brujas porque a pesar de todo seguíamos siendo la fuente de la vida, entregando nuestro cuerpo en el acto más generoso y más glorioso, vidas creadoras de vida, gestantes de un nuevo futuro, abriéndonos para derramarla en el mundo, tanto poder en un sólo gesto.
Mujeres poderosas, fuertes, vitales, luchadoras, brujas alegres vestidas de fiesta.
Mujeres que ya no reconocen ese poder, que se rindieron y se vistieron de noche, esperando agazapadas para renacer a la luz.
Hadas luminosas, devolviendo la esperanza, la vida, el poder.

Nos llamaron brujas y caímos en la trampa, la que nos aleja de las otras, la que nos dice que no hay que fiarse, cada una sola en un rincón no va a salvar nada, quizás ni siquiera a ella misma. Qué peligrosas unidas, reunidas, hablando, riendo, llorando juntas.
Conozco a tantas mujeres que me dan luz, ¡tantas!, conozco a tantas otras que dan luz a otras, a otras que no soy yo misma.
No deberíamos juzgar las sombras de las otras, acaso tal vez tu estés viendo la sombra y esté brillando para mi, acaso yo veo otras sombras y estés recibiendo su luz.

Nos llamaron brujas y sí lo somos, somos brujas mágicas, dadoras de vida, portadoras de luz, hadas de colores suaves, magas, todo eso somos, todo eso y todo lo que te atrevas a imaginar.

Raquel Tasa
5 de Noviembre 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *