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Mirad, no quiero crear polémica, que ¿por qué digo esto? porque cada vez que se habla de este tema se levanta el polvo del camino. Se alzan los que usaron tal o cual método y sus hijos están estupendos, levantan la mano los que recuerdan que a ellos les hicieron algo parecido y lo mismo, tan ricamente que están en la vida, todo el mundo quiere explicar que sí, que lo aplicaron y están todos bien. Genial, me parece estupendo de verdad.
No está en mi ánimo hacer cambiar de parecer a nadie, cada familia escoge y está bien, yo escribo, hablo  para los que no han escogido, para los que dudan y no lo tienen claro, para todas esas familias que necesitan dormir pero algo les patina en el discurso.

La verdad es que no hay métodos para dormir, ni para comer, ni para … sí, ni para, ni para ir al baño, para las funciones fisiológicas no hay métodos, no los hay a priori y estamos hablando de niños, de bebés. Y si algo hace un bebé es dormir, duermen muchísimo y si tienen el cuerpo de mamá cerca todavía más, duermen, comen y sí cagan, basicamente sus días y sus noches se invierten en hacer eso.  Y sin embargo hay quien cree que hay que enseñarles a dormir, ahh perdonad, que es que tienen que dormir cuando nos va bien a nosotros, es decir dormir de noche y ocho horas de tirón a poder ser. Pues es que eso no va así.

Los bebés no saben diferenciar entre el día y la noche, carecen del ritmo circadiano, ese que nosotros sí tenemos, y cómo se aprende eso, pues viviendo, mostrándoles la luz cuando es de día, y la noche cuando es de noche, mostrándoles que durante el día hay más actividad y que durante la noche la casa está silenciosa. Y no, ni así, ¿eh? , pues no, no duermen ocho horas los bebés, entre otras cosas porque necesitan comer incluso durante la noche, porque su estómago no es tan grande como el nuestro y necesitan tomas más continuadas, es un sistema de protección el despertarse no pretenden molestar, no saben qué es molestar, piden lo que necesitan, no más. Quizás si les facilitamos esas tomas podremos dormir un poco más, no se trata de alejarlos para no oírlos, antes al contrario tenerlos más cerca para que ni siquiera tengan que pedir y lo tomen sin apenas despertarnos. Y de paso como su sistema respiratorio todavía no está maduro del todo se aseguran la supervivencia, sí, igual que los ancianos que duermen poco y no tan seguido, claro que ellos no van a venir a reclamarnos a la habitación.
Los bebés duermen más y sobretodo crecen más seguros e independientes cuando antes han tenido un apego seguro, no me invento nada, esto es ya ciencia.

Conozco el método en cuestión, compré el libro estando embarazada, lo leí, pensaba aplicarlo, pero no lo hice, la verdad es que no pude, no me apetecía, no me salía de dentro. Una de las cosas que dice es que si el niño aplicándole el sistema vomita, no pasa nada, bueno también aconseja lo que hay que decir a los vecinos si se quejan de que el bebé llora mucho, como que está enfermo por ejemplo, pero volviendo a los vómitos, cosa que me impresionó, lo que dice es que si vomita, se le ha de limpiar, cambiar, sin tocarlo mucho, sin hacerle mucho caso y luego volver a dejarlo solo, veréis cuando alguien vomita en una situación de estres lo que está pasando en su cuerpo es que sus niveles de cortisol están por las nubes y el cuerpo antes de colapsarse (sí, puedes morir por estres) , pues el cuerpo que es muy sabio lo que hace es liberarse a través del vómito e inmediatamente inunda el cuerpo con opiaceos naturales y entonces el bebé cae rendido, duerme. Y ¿qué ha aprendido? que nadie va a estar allí cuando llore, no ha aprendido a dormir, a dormir ya sabía, ahora lo que sabe es que está solo. Los niños son extremadamente generosos con nosotros, tanto que van a seguir queriéndonos a pesar de los pesares.

Prueba a hacer eso con un adulto y me cuentas cómo te va.
Hace poco leí «Jane Eyre» de Charlotte Brönte, maravilloso libro, os lo recomiendo, en él narra una escena que me llevaba una y otra vez a las enseñanzas del método, Jane una niña inteligente y poco «dócil», es decir una joven con pensamiento propio, está siempre en el punto de mira de su cuidadora, un día decide castigarla más duramente de lo habitual y la encierra en una habitación vacía, donde había muerto el que había sido su tio, de nada valen los gritos, ni los llantos, ni el terror, se desmaya de pánico y después de eso, al día siguiente entra en una depresión. Sí cuando lo vemos en alguien más mayor se ve diferente, a ninguno se nos ocurriría hacer algo semejante, a ninguno con un poco de humanidad en el alma y sin embargo nos parece bien hacerlo con un bebé, quizás deberíamos reflexionar un poco.

Los niños no aprenden a dormir, aprenden a no quejarse, se despiertan igual pero no protestan porque saben que no va a ir nadie a consolarlos. Se me hace muy triste, porque cuando yo me siento sola, cuando necesito que me abracen espero que las personas que me quieren lo hagan.

No hay métodos para dormir y somos mamíferos, lo queramos o no, el ser humano es tan orgulloso que a veces no queremos serlo, pero lo somos, no somos reptiles que salen del huevo y ya van andando, somos mamíferos y los mamíferos necesitan teta y contacto, nos iría mejor si no intentáramos a todas horas ir en contra de nuestra naturaleza y disfrutáramos de la belleza de un bebé dormido cerca, de despertar con esas sonrisas que nos hacen creer que de verdad somos todopoderosos.
Llegará un día en que aquellos niños que tanto molestaban por necesitar contacto volaran solos, no  nos explicaran ni la mitad de lo que hacen y entonces tampoco sabremos qué está pasando porqué no cuentan con nosotros. En ese momento sí que querremos formar parte de sus vidas y sobretodo saber y no entenderemos nada y de nuevo volveremos a culparlos a ellos de que no nos cuentan nada… estaría  bien dejar de tener memoria selectiva cuando no nos interesa el recuerdo.

No hay métodos para dormir, ni para ninguna función fisiológica……

Rectifico sí hay método, el método es la ausencia de él, el método es la paciencia, mucha menos que la que ellos tienen con nosotros, sólo un poco y además, anda, date el lujo, el lujazo que es amanecer con alguien que cree más en ti que tu misma.
Raquel Tasa
31 de Octubre de 2016

P.D. Aprovecho para recomendar el libro de Maria Berrozpe, madre, bióloga y estudiosa del sueño. Este no es un libro de cábalas es un libro científico, basado en evidencias y que creo que dará mucho que hablar y va a ayudar a multitud de familias a dormir felices
«Dulces sueños»  Maria Berrozpe

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