mujeres-unidas-2

Lo sentí cuando tuve a mi hijo y lo siento ahora, creo que todas las madres queremos lo mismo: Cambiar el mundo.

Crear un mundo más amoroso, donde tengamos más voz, donde podamos estar más presentes, donde no se nos excluya.

Las mujeres lo seguimos teniendo complicado, este sigue siendo un mundo de hombres, es innegable, me gustaría decir otra cosa y sobre todo sentir otra cosa, pero es así, este es un mundo diseñado por hombres y hecho a su medida. Hemos avanzado sin duda, ahora podemos votar, tener cuenta en el banco, “acceder” a puestos directivos, entrar en política y sin embargo, sigue siendo un mundo de hombres con sus horarios y sus gustos presentes a cada paso.
En España todavía que yo sepa no ha habido ninguna mujer presidente.

Nos hemos quedado con el caramelito de la igualdad y esa igualdad es ficticia, y por cierto no creo en la igualdad, no somos iguales, biológicamente somos diferentes, bien diferentes y tenemos funciones diferentes, prefiero la palabra equidad, porque refugiados en la igualdad también perdemos los derechos que tenemos como madres y se los ceden a ellos, y conste, todo el rato conste que considero que mujeres y hombres estamos en el mismo barco y que el cambio ha de partir de todos.

No es un mundo de mujeres, ni mucho menos un mundo de madres, y aún todavía menos de niños. No me malentendais tampoco me gustaría un mundo exclusivamente diseñado para las mujeres, si no uno en el que todos tuviéramos cabida de verdad, no sólo que lo pareciera, si no que lo fuera.
El mundo no cambia porque sí, por un deseo, el mundo cambia cuando todos y todas nos ocupamos de ello, a mucha gente le va bien tal cual está, o cree que así le va bien, ¿porqué habrían de cambiar algo conocido y cómodo, por algo incierto y que quizás les robe privilegios? . No, así no van las cosas, el mundo lo cambian los insatisfechos y las madres estamos insatisfechas con muchos aspectos de esta sociedad.

Un sector de mujeres defiende que para poder acceder de pleno a este mundo masculino hemos de adaptarnos a lo que hay, que si una quiere ser directiva lo que tiene que hacer es renunciar a su vida personal y en especial a sus hijos, ese es el camino para triunfar profesionalmente. No deberíamos renunciar a nada en aras de la vida profesional, ni nosotras, ni ellos, todavía la mayoría de empresarios no han entendido que para tener empleados motivados y por lo tanto productivos al 100%, necesitan tener personas cuyas vidas sean plenas. Así, acceder a un mundo profesional, a un status no pasa por dejar de lado a nuestros hijos, ¿y entonces, entonces que hacemos? . Entonces, sólo queda cambiar el orden establecido y eso no lo va a hacer nadie por nosotras, y este no es un tema sólo de mujeres, este es un tema de todos.

Necesitamos una revolución, un cambio, un paso adelante, cada cual en su casa y todos juntos.
Oigo a madres angustiadas, sintiéndose culpables porque dejan a sus bebés por la mañana y los ven ya anochecido, la culpa inmoviliza te deja en la pena y de ahí ya no puedes sacar nada. Culpables, ¿culpables de qué? , ¿de buscar la supervivencia? . No deberíamos culparnos y tampoco quedarnos quietas.

Lo que hay no nos sirve, no está construido para nosotras, para nuestros hijos, hay que cambiar el mundo y para eso el primer paso es querer cambiar el mundo, ser consciente de que lo que hay no nos va, no nos vale, creer que puede haber otro modo, que existe otro modo, sentirse insatisfecho no está mal si no te quedas solo en eso, porque si nos quedamos en la insatisfacción tras ella viene la frustración y allí se vive muy mal y lo que hacemos es generar más de lo mismo, más violencia, más intolerancia, más oscuridad.

Vamos a tener que cambiar el mundo, no sé como se hace eso, es demasiado grande, pero hay que hacerlo, lo tenemos claro hay que hacerlo, quizás la manera no es pensar en la enormidad del proyecto, quizás la clave sea empezar de a poco, paso a paso, cada cual en su casa, en su entorno, hasta encontrar el modo y después sumarnos todas a eso. La enormidad de la muralla China no se hizo en un día, se hizo ladrillo a ladrillo. Empecemos a poner cada una el suyo, así desde su pequeño y enorme trocito de vida, construiremos un nuevo mundo.

Entre todas podemos, ¿sabeis? lo que ocurre es que a menudo olvidamos, a menudo estamos tan cansadas que nos da lo mismo, pero no hay otra… entre todas vamos a cambiar el mundo.

Raquel Tasa.
1 de Noviembre de 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *