Si al hablar has de ofender lo mejor es callar
«Si al hablar has de ofender lo mejor es callar»

«Si al hablar has de ofender lo mejor es callar» Tambor en Bambi

Acompañar sin juzgar.

Acompaña, pero no juzgues. Estar cerca de otra persona que te abre su corazón buscando ser escuchada, comprendida y en ocasiones ayudada no te da derecho a juzgar.
Cuando una juzga no se pone en la piel del otro, traslada lo expuesto a ella misma y le añade su propia mochila, sus miedos, sus prejuicios, sus ideas limitantes y desde ahí desde «lo que yo haría» no se ayuda a nadie.

Cuando un alma se muestra, muestra su dolor, sus dudas, no necesita el juicio, a menudo ni siquiera necesita la solución, lo que está pidiendo es comprensión.

Las madres desde el momento que lo somos tenemos una queja constante, da igual el país, la condición, el status social y económico, nos sentimos juzgadas, todo el mundo se cree con el derecho de asesorarnos, y de juzgar si lo que estamos haciendo está bien o deberíamos hacerlo de otro modo.
Todo el mundo, desde nuestras madres, a la denostada suegra, las amigas que tienen hijos y las que no también, la vecina y la madre que ha escogido otra opción del tema que sea, desde la lactancia a la ropa adecuada para cada momento.
Nos molesta mucho que los demás se crean con el derecho de decirnos, nos sentimos juzgadas constantemente y constantemente nos sentimos culpables de …. de cualquier cosa. La culpa nos resta fuerza y no sirve para nada.
Lo que hemos de aprender de todo eso es que no debemos juzgar, cada madre con las herramientas que tiene decide lo mejor para ella y para su bebé.
Respeto. Respeta a la madre que tienes al lado, sea cual sea su opción, respétala igual que esperas y deseas que te respeten a ti.

Cuando una es mujer y es madre o está en el tránsito de serlo hay decisiones difíciles de tomar, a ninguna mujer le gustaría tener que decidir sobre continuar un embarazo o pararlo, o sobre empezar un embarazo o asumir que ante los riesgos posibles es mejor no hacerlo.
Lapidar a una mujer porque decide no ser madre o porque decide interrumpir un embarazo, sí abortar, porque ese bebé va a sufrir muchísimo en su tránsito en la vida, o por lo que sea, no está bien. El dolor de esa decisión, las noches sin dormir, los días de angustia merecen un respeto, refugiarse en Dios, el Dios cristiano para esa lapidación es absurdo, que yo recuerde Dios es amor y juzgar y apalear a una mujer por una decisión no tiene nada que ver con el amor.

El mundo está lleno de hijos no deseados que no tienen brazos que los acojan y está lleno de niños que no son tratados con el respeto que merecen, ¿porqué parece tan buena la idea de seguir aumentando ese cuadro?.

Cuando una mujer se plantea, de verdad se plantea si quiere o no ese hijo, si los riesgos superan al deseo o no, si lo hace desde la responsabilidad y el respeto a ese niño y a sí misma, es una acto de amor, sí de amor. Esa decisión es probable que implique un duelo, un duelo que no va a ser entendido, pero que existe, un duelo silencioso.

Mejor cada una que mire dentro de sí, que se ocupe de sus cosas de ver cómo puede ayudar a su bebé, a ella misma, cómo puede traer luz a su rincón de mundo y después si queda tiempo volvéis la vista hacia esa otra, estoy segura que después de ese trabajo que vas a hacer contigo mismo no te va a quedar tiempo para más y si lo haces, lo harás desde otro lugar, desde otra mirada.

Las madres estamos llenas de amor, si algo hemos sentido al devenir madres es amor, si dejamos de lado, lo que yo haría, lo que yo pienso, lo que yo creo que está bien, si soltamos la mochila de lo que debería ser, lo que me gustaría, lo único que queda es otro ser humano delante que necesita de nuestra compresión.

Somos especialistas en amor, no lo reserves, no te lo guardes, el amor que no se entrega se muere.

Acoge, no juzgues, igual que no quisieras ser juzgada.

Abracémonos todas y caminemos juntas por un mundo mejor. 

Raquel Tasa
12 de Noviembre de 2016

Grupo de Acompañamiento Puerperio Feliz

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2 comentarios en “Juzgar y ser juzgadas”

  1. Yo sólo he aprendido, últimamente que quien juzga, está solicitando apoyo de una forma equivocada y evidenciando su necesidad más insatisfecha. Una de las ventajas en mi vida y que ha contribuido mucho a mi crecimiento personal fue mi maternidad. Desde que soy madre dejé de juzgar, criticar y emitir valoraciones de otras mujeres. Si antes de ser madre me parecía difícil, con la maternidad fue sencillo, ha sido un viaje muy interesante y he conocido a mujeres maravillosas.
    Entre ellas tú querida Raquel.
    Saludos.

    1. Me alegro mucho Alicia!!
      A veces no es sencillo, a veces te pone delante todos los miedos no resueltos, andamos trabajando para que sea sencillo para todas o al menos ayudar en el camino 🙂

      Gracias Alicia, para mi también ha sido un placer conocerte 🙂

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