Foto del día 24-07-16 a la(s) 12.35
Sé que a veces es duro, que a veces faltan las fuerzas y también sé que podemos, que todas podemos, juntas, unidas, podemos crear ¡tantas cosas!. Hemos podido acoger en nuestro vientre a nuestros hijos, somos capaces, tenemos que empezar a creer que realmente somos capaces y que si es en compañía siempre es mejor.

La maternidad nos devuelve el concepto de tribu

El puerperio es volver a encontrarnos con nuestro yo más íntimo. 

Creedme de verdad, el puerperio nos da la oportunidad maravillosa de crecer inmensamente, pero hay que aceptar el reto, es imprescindible aceptarlo, y el reto es la vida, la vida misma, vivirla hasta el fondo, apurándola, sintiendo que vuestro bebé y vosotras estáis conectados.  No hay nada más bello, los ojos de un bebé contienen el Universo entero. Crecer así, crecer juntos, con el cuerpo inundado de oxitocina, con el alma entregada es mucho más fácil.

Añoro aquel tiempo, la suerte es que la vida me lo devuelve en cada nuevo acompañamiento a mujeres en esa etapa, añoro ese sentir que todo lo podía porque mi hijo estaba allí y él creía en mi, sin saber siquiera que creía cuando yo estaba demasiado cansada, o agobiada. Compartir el camino con mujeres que después se convirtieron en hermanas del alma o a las que ya perdí la pista ha sido un regalo, de todas aprendí, aprendimos juntas, día a día, semana a semana en cada reunión, nos llenamos de oxitocina, nos apoyamos, lloramos, sí, lloramos juntas y aprendí, el puerperio me enseñó que no tiene nada de malo llorar, que llorar sólo es el lado opuesto de la moneda y que es bueno hacerlo, compartirlo, perder la vergüenza, igual que perdí la vergüenza de dar pecho en público porque el hambre o el consuelo, o la inquietud de mi hijo se calmaban con él y eso pasaba por encima de todo lo demás.
En esa época aprendí a amar mi cuerpo con el que nunca estuve demasiado en sintonía, pero entonces, entonces dejé de pensar en mi cuerpo como mandan los cánones, no era si estaba más o menos gorda, más o menos delgada, el caso es que mi cuerpo, ese cuerpo del que tantas veces me había quejado había sido capaz de crear y albergar otro cuerpo, un cuerpo pequeño, taaaan bello, tan dulce, que desprendía ese olor en el que nos envolvía a los dos…. dormíamos los dos él a la teta y yo entregada al cansancio pero tan feliz…. recuerdo bailar con mi hijo en brazos los dos solos en casa, dando vueltas abrazándolo. De repente mi cuerpo era el más bello, de repente me sentía la mujer más atractiva, la más poderosa y eso no tenía nada que ver con el peso, ni la forma, era algo que nacía desde dentro desde mis entrañas y os juro que ese es el verdadero atractivo de cualquiera.
Recuerdo mi empeño en darle pecho, el dolor y el no querer cejar en el empeño, recuerdo cuando por fin la grieta que me sangraba en el pecho izquierdo y que amenazaba con dejarme sin pezón empezó a curar después de asistir al grupo de lactancia, de vuelta en casa, con la energía de todas aquellas mujeres, por primera vez en meses no sentí dolor al amamantar.
Recuerdo estar tan plena, tan feliz, que cuando a media mañana me tumbaba en el sofá con mi hijo encima, yo medio dormida y él del todo lloraba, lloraba de felicidad…

El puerperio es complicado, como la vida es complicada, o muy fácil como prefiráis, es una de las etapas más complejas y enriquecedoras que vais a vivir, dadle una oportunidad, daros la oportunidad de vivir ese tiempo desde el placer y la dicha.
Os lo merecéis, sois dignas, sois las mejores madres del mundo para vuestros bebés. 

Cuatro módulos, dos meses de viaje hacía una maternidad plena, desde la felicidad, el placer, desde la conciencia y el amor.  

PUERPERIO FELIZ. EL PLACER DE SER

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Este es un curso hecho desde el corazón porque sólo desde allí se puede acompañar el puerperio.

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Un abrazo. ¡Nos vemos pronto!

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